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Literatura infantil, recreo para el alma

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En el Auditorio Mayor ‘Carlos Gómez Albarracín’ de la Universidad Autónoma de Bucaramanga(UNAB), la escritora santandereana, Yolanda Reyes, y la poetisa antioqueña, Piedad Bonnett, cautivaron a los asistentes de Ulibro 2015 al narrar su vida como escritoras de literatura infantil, con la que dicen no haber dejado de ser niñas.

El encuentro inició a las  8:30 de la mañana y congregó a niños, jóvenes y adultos. Las autoras compartieron anécdotas con la audiencia sobre su inicio en el mundo de la literatura. “Agradezco a un papá furioso, pero lector, y a una mamá que me enseñó a leer a los cuatro años”, comentó Piedad Bonnett, quien además agregó que “la literatura es como una puertecita para entrar a un mundo más amplio”.

Por su parte, Yolanda Reyes recordó con gestos y sonrisas los cuentos que su abuela le relataba. “Las palabras crearon un mundo en el que me sentía más cómoda”. Sostuvo además, que la literatura le sirvió de liberación a un acontecimiento que marcó su vida, cuando de niña tuvo que dejar Bucaramanga. “Cuando veo la tierra naranja vuelvo al paraíso perdido”.

A lo largo del conversatorio las dos escritoras hablaron sobre la importancia de pensar la condición activa de los niños frente a la realidad y de perder el miedo a hablarles de temas que son un misterio para los adultos. La poetisa antioqueña se refirió a la literatura como una recuperación y fijación de la memoria y aseveró que “la escritura en la adolescencia es una ayuda maravillosa para el alma de la gente joven”. Asimismo, la escritora santandereana enfatizó que la literatura infantil puede servir como herramienta en la relación de los niños con los adultos. “Cuando escribo, hago recreo, soy otra”.

La decimotercera versión de la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro, reunió a Piedad Bonnett, una antioqueña que desde muy joven conoció Bucaramanga, ciudad donde publicó su primer poema, y a Yolanda Reyes, la santandereana que partió desde niña de su tierra natal pero la llevó siempre en el corazón. Ambas se despidieron del auditorio dejando en claro la importancia de hablar con los niños, de poner el miedo de los adultos a un lado y sobre todo, de mantener la pasión por las palabras.

Andrea C. Nocove Marín 

anocove@unab.edu.co