
El periodista y escritor Andrés Carmona Barrero estuvo en Ulibro 2026 para presentar Palacio de Justicia desclasificado (2025), una obra que reúne cuarenta historias con las que el autor reconstruye a partir de archivos, testimonios, cartas, personas silenciadas y documentos inéditos, uno de los hechos más relevantes de la historia nacional y que persiste en la memoria colectiva de Colombia.
Hace dos años y medio, Andrés Carmona Barrero accedió a un primer expediente en el marco de su trabajo como periodista. “Tenía que ver con los jueces de instrucción criminal de la época”, explicó. A partir de ese documento, comenzó a indagar para “tratar de entender cómo estaba pensando en ese momento la guerrilla del M-19”, así como el Gobierno de Belisario Betancur y las Fuerzas Militares frente a los hechos.

Su investigación también buscó comprender la estrategia desplegada durante la retoma del Palacio de Justicia, que incluyó “los tanques, los helicópteros y las operaciones que estaban adelantando dentro de la edificación”. Según Carmona, “eso tiene una explicación, un manual de operaciones que llevaba un año en curso, un manual de inteligencia también”.
A partir de ese primer expediente, el periodista comenzó a encontrar acontecimientos que, asegura, no se han terminado de contar por completo, ya que algunos se habían contado parcialmente y otros eran inéditos”. Entre estos últimos están las entrevistas que encontró de algunos líderes del M-19, en las que hablaban de la conexión que tenían con Pablo Escobar a través de Iván Marino Ospina. “Eso me parece que es súper revelador”, afirmó, y señaló que este hallazgo hace parte de uno de los 40 capítulos que componen su libro.

Una de las historias que más sorprendió a Carmona durante su pesquisa fue la de René Acuña, un hombre que trabajaba como decorador de vestidos en una tienda ubicada en la periferia del Palacio de Justicia, cerca de la Plaza Bolívar. En medio de los acontecimientos, Acuña murió en ese lugar. Incluso, según relató el periodista, existe un video en el que se observa a este hombre herido, siendo arrastrada por el piso, en medio del fragor de las balas.
La tragedia para su familia, especialmente para su madre, no terminó con su muerte. La mujer comenzó a buscarlo desde los días posteriores a los hechos y emprendió una lucha legal que se extendió durante casi un año. Cuando finalmente le informaron que su hijo había fallecido y le entregaron el cuerpo, descubrió que había sido identificado con el nombre de Ricardo Mora González. Ocho meses después, Medicina Legal reconoció el error y se pudieron corregir los documentos para establecer la verdadera identidad de los restos y entregarlos a la familia.
Para el autor, esta historia representa una de las tragedias que aún persisten alrededor del lugar de los hechos y evidencia el sufrimiento de quienes quedaron atrapados sin tener relación con ellos. “Era algo que yo llamo las víctimas contemporáneas o ajenas a los hechos del Palacio”, concluyó el periodista.